¿Cómo mejoro mis ingresos? La tragedia de no tener educación financiera

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Aprender sobre finanzas se ha convertido en un tema que despierta mucho interés en las nuevas generaciones. Jóvenes de 20 y 30 años -los más rezagados- ya no se conforman solo con escuchar de sus padres que un salario, el ahorro y una pensión de jubilación o un negocio “atendido por su propio dueño” les asegurará la vida en términos económicos.

En este siglo XXI la gente quiere saber más y necesita saber más sobre economía y finanzas.

Desde que la centuria se inaugurara en el año 2000 con la publicación del best seller “Padre rico, padre pobre”, Robert Kiyosaki, su laureado autor, pasó de ser un típico inversionista a un verdadero promotor mundial en la concientización sobre la necesidad de adquirir conocimientos financieros.

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Quizás Kiyosaki sea el más conspicuo, pero la verdad ya esto está en todos lados y ha alcanzado incluso el interés de organismos estatales que empiezan a tomar iniciativas con sus ciudadanos.

Las personas deben saber cómo funciona el dinero; esa es la única vía para evitar el fracaso financiero a nivel individual y familiar, y en términos más globales, combatir la pobreza.

¿Alguna vez te has preguntado cómo te relacionas con el dinero? Esa es básicamente la pregunta que quiere ayudarte a responder la llamada educación financiera.

 

La educación formal no lo está haciendo del todo bien

Una de las grandes fallas del sistema educativo es no proveer educación financiera a los estudiantes”, es la premisa de todo este movimiento, cita el portal Banca y Negocios.

Para algunos, la escuela tradicional se ha centrado y le invierte mucho tiempo a enseñarle a los estudiantes información “inútil” o por lo menos irrelevante que no le ayudará de mucho en sus vidas. Serás un erudito, pero pobre, aseguran.

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Lo ideal no es que el sistema educativo deje de enseñar biología, filosofía o historia -como desean los más extremistas-, sino que incorpore a su currículo la educación financiera.

Como bien explica Kiyosaki, “todos somos diferentes, tenemos intereses y gustos distintos. También tenemos diferentes cualidades y debilidades, dones y talentos. Menciono lo anterior porque no creo que la inteligencia financiera sea la más importante o la única. Sólo pienso que todos la necesitamos porque vivimos en un mundo de dinero”, reseña el mismo portal.

 

Reflexionar sobre el dinero

Pocas veces nos hemos sentado a reflexionar sobre el dinero. No nos referimos a las cuentas y deudas que tienes que pagar a fin de mes ni en lo que lo quieres gastarlo si tuvieras mucho, sino en la manera cómo piensas sobre lo que es, sobre cómo se produce y circula.

Esta es la primera etapa en la que “no sabes qué no sabes”, explica muy bien la página Finanzas Personales.

Ni siquiera sabías que tal cosa llamada educación financiera existe y que para ser rico o estable financieramente debes aprender muchos asuntos de los que jamás te hablaron. Cuando empiezas a enterarte, empieza la confusión.

Hacia el camino de la inteligencia financiera

Tomar este camino al principio es confuso, como ya dijimos, pero poco a poco se puede lograr el despertar. Te va a tocar recuperar el tiempo perdido, tomar cursos, leer muchísimo, abandonar viejos hábitos, relacionarte con nuevas personas, afrontar tus limitaciones y aprehensiones, tomar riesgos, ser perseverante y ensayar una y otra vez lo que vas aprendiendo.

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No es en lo absoluto algo sencillo, se trata de hacer cosas que ni te habías planteado.

Hay mucha información disponible en internet, trata de buscar fuentes confiables si no quieres (o no tienes) para pagar cursos introductorios al tema.

En el proceso, además de aprender sobre el dinero, la contabilidad, la banca, el ahorro, los préstamos, las deudas, las ganancias, el riesgo, el mercado de valores, el mundo de las inversiones o el ABC de las finanzas en general, te irás conociendo mejor a ti mismo y te irás transformando. Te toca reinventarte.

La razón

Los motivos para empezar a hacerlo son muchos. Tu candidez o inocencia financiera lo único que te tiene asegurado es vivir permanentemente con la angustia de cómo pagarás tus deudas. Con ese estrés es probable que llegues a la vejez en un estado de precariedad y mueras sin saber por qué sucedió de esa manera si fuiste a la universidad y siempre te consideraste un trabajador ejemplar.

Eso en el caso de que hayas tomado el camino de profesionalizarte. Pero si no estudiaste y te dedicaste a un oficio muy rentable, aun cuando tuvieras épocas de abundancia si no supiste reinvertirlo, correrás con similar suerte.

Más aún si fuiste arriesgado, tuviste tu negocio pero nunca prosperó como querías, necesitabas educación financiera.

Porque la precariedad económica no es el único riesgo que se corre. Las estafas y los fraudes te estarán asechando también si tu ingenuidad te llevó a jugar con la candela.

“El mundo de las inversiones financieras es una selva plagada de fieras dispuestas a pasar por encima de los más débiles, sin miramientos de ninguna naturaleza. ¡No es posible adentrarse en la misma sin la debida protección!” alerta el portal Finanzas Personales.

 

Fuentes: Bancaynegocios.com, Finanzaspersonales.co, Finanzaspersonales.co

 

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