Estas son las desventajas de haber sido estudiantes hace 15 años atrás

Imagen por: Tra nguyen (Unsplash)

No hay que negarlo. Los estudiantes siempre se han quejado -y con razón- de ciertas estrategias pedagógicas a las que no les ven ningún sentido. Al aceptar esto, también deberíamos conceder que hay gente que definitivamente no le gusta estudiar.

No es fácil comprometerse con las obligaciones escolares, a veces sientes que se te hace demasiado cuesta arriba cumplir con tus labores, ¿pero alguna vez te has detenido a pensar qué hubiera sido de ti si te hubiese tocado hacerlo en el siglo XX?

Imagen por: Denisse Leon (Unsplash)

Visto desde ahora, asistir a clases y hacer una tarea era un tema realmente engorroso para esa generación. La gente duraba horas y dedicaban días enteros para hacer cosas que ahora hacemos en pocos segundos. Recordemos algunas:

 

Buscar palabras en el diccionario

Aprender el alfabeto era realmente útil. No es que ahora no lo sea, pero las veces que recurrías a ese conocimiento durante el día, pues te hacía valorarlo.

Imagen por: Dmitry Ratushny (Unsplash)

Los estudiantes que aun recordando el orden de las letras del abecedario no fuesen tan ágiles con las manos, podían tomar varios minutos para conocer el significado de una palabra. Y si el diccionario era muy grueso y pesado, hasta podían desistir de la idea.

Nada como escribir la palabra en un buscador web y listo.

Papelógrafos o rotafolios

¿Te suenan? Seguro que no. Pues resulta que los estudiantes cuando debían realizar una exposición, tardaban días enteros preparando los papelógrafos. Estos son unas enormes hojas de papel en las que hacían esquemas, dibujos o exhibían cualquier información que requirieran durante la presentación.

Si no tenían muchas habilidades estéticas, los resultados eran realmente desastrosos, considerando que usualmente la presentación del papelógrafo formaba parte de la calificación.

Reuniones de grupos

Las comunicaciones por video y en tiempo real eran cosa de la NASA. Los compañeros de clases que debían realizar alguna tarea grupal no tenían otra opción que ponerse de acuerdo y sincronizar sus agendas para asistir, juntos, a la casa de alguno de los integrantes del grupo. Si bien los encuentros terminaban en un verdadero recreo y eran divertidos, habría que evaluar cuán productivos eran.

 

Ir a la biblioteca

Imagen por: Jaredd Craig (Unsplash)

Esta era quizás la labor más dificultosa de todas. Asistir a la biblioteca era cosa de un día entero. En estos enormes recintos antes de obtener el ansiado libro, los alumnos debían dirigirse primero a los ficheros, hallar en la estantería la ficha que contenía la información del libro y copiar ésta en otra ficha de papel que era entregada al bibliotecario. Por alguna razón éste siempre demoraba y el estudiante permanecía ahí expectante. Luego, una vez se hacían con el libro físico, les tocaba copiar a mano la información buscada o, en el mejor de los casos, ir a la fotocopiadora.

Como ves, estudiar ahora es muy fácil. Todo lo tenemos a nuestro alcance, así que mejor no nos quejemos.

 

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