Lo que nadie te dijo sobre el estrés, hallazgos que debes conocer

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Producir dinero, cumplir el trabajo, así como estar a tiempo en todos los lugares son algunas causas que generan desequilibrio en el cuerpo y nos producen estrés. Sin saberlo, estamos sometiendo a nuestro organismo a un esfuerzo que sobrepasa su capacidad y no sabe cómo responder ante esta situación.

¿Qué es el estrés?

El tema del estrés ha ganado gran popularidad por la cantidad de personas que lo han desarrollado. Por un lado, es importante destacar que todos los seres humanos no tienen por qué sufrirlo, ya que las circunstancias y los momentos de la vida son percibidos de manera diferente para cada individuo.

De acuerdo al consejo General de Colegios Oficiales de España, se define como estrés a un “proceso que se pone en marcha cuando una persona percibe una situación o acontecimiento como amenazante o desbordante de sus recursos. A menudo los hechos que lo ponen en marcha son los que están relacionados con cambios, exigen del individuo un sobreesfuerzo y por tanto ponen en peligro su bienestar personal”.

Una persona que experimenta la patología presenta indicadores emocionales como ansiedad, depresión, ira, entre otros. También, existen los indicadores somáticos, siendo los más habituales fatiga, temblor, insomnio y dolor en varias partes del cuerpo.

La ansiedad también hace su aparición como parte de los componentes emocionales y se manifiesta como una respuesta ante un estimulo temporal. Como parte de los indicadores cognitivos se encuentra el hecho de fumar, actividad mental acelerada, pérdida del sentido del humor y la memoria. Como parte de los estados de nerviosismo está comerse las uñas o no sentirse tranquilo en ningún lugar.

Efectos negativos del estrés

Innumerables investigaciones han puesto en evidencia el efecto del estrés sobre la salud. En algunos casos, facilita la aparición de enfermedades o aceleran el desarrollo de una patología que no se había manifestado en el cuerpo humano.

Según un estudio de la Universidad de Gutemburgo, publicado en el portal muyinteresante.es expresa que las personas sometidas a altos niveles de estrés pueden llegar a aumentar 45% sus posibilidades de desarrollar diabetes.

Otros de las consecuencias, será la demencia. Tener el cerebro continuamente trabajando provocará que envejezca más rápidamente de lo planteado y sufras de enfermedades mentales.

Desarrollar hipersensibilidad a los sonidos, sobre todo en las mujeres. El estrés puede causar que sonidos de 60 decibeles las perturbe, sientan que les molesta e incluso produzca dolor en sus oídos.

También, puedes desarrollar enfermedades de la piel. Una persona que se encuentra continuamente estresada, activa las células inmunes de su dermis causando o desarrollando patologías cutáneas e incrementando el picor o prurito.

Se desencadena una diminución del nivel del sistema inmune. Por lo tanto, serás más propenso a desarrollar sufrir inflamaciones de garganta porque el cuerpo no puede responder adecuadamente a las señales hormonales que regulan la hinchazón.

Una persona que tiene una presión descomunal no puede pensar bien. Si te sientes agobiado, probablemente tomarás decisiones diferentes a cuando estás relajado porque no podrás sopesar correctamente las ventajas y desventajas. Sentirte estresado sólo hará que tomes en cuenta los aspectos positivos de alguna situación y deseches aquello que pueda generarte algún nivel de incertidumbre o peligro.

Asimismo, puedes presentar altos niveles de colesterol. Paralelamente, las arterias acumulan placa ateroma que acaba con obstruirlas y genera problemas cardiovasculares.

Parte positiva del estrés

Todo no siempre es malo, incluso el estrés. También es visto desde el punto de vista positivo como una manera de usar los recursos personales para emprender, fortaleciendo la autoestima y aumentando las posibilidades de éxito.

Algunas personas lo perciben como una fuerza que mueve sus vidas. Entonces, debemos ver que acciones o situaciones generan una activación de psicofisiológica que demandan una gran cantidad de esfuerzo de nuestra parte.

El cambio de mentalidad puede hacer que un hecho que veamos como amenazante lo convirtamos en un desafío. Con una modificación adecuada de nuestro paradigma, nos damos cuenta de la inversión de energía que entregamos tratando de resolver algo.

Para combatir el estrés, pongamos en práctica mecanismos de resolución de problemas o toma de decisiones que nos hagan actuar de la mejor forma, amortigüen los estados emocionales y el malestar fisiológico.

Para minimizar el impacto, es ideal realizar actividades placenteras, como paseos y actividades deportivas al aire libre, mantener relaciones sociales y amorosas que sean gratificantes y aprender técnicas de relajación.

Los problemas tanto en los puestos de trabajo, con la familia y la pareja nunca dejarán de estar presentes, lo ideal es saber cómo afrontar estas situaciones que inciden sobre la salud de nuestro organismo. Se ha determinado que las personas que viven en la ciudad son más propensas a sufrir de estrés, en contraposición a las que viven en las afueras porque su ambiente es más calmado.

Fuentes: cop.es; muyinteresante.es

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