¿Por qué me cuesta decirle a mi hijo que lo amo?

Imagen por: Pixabay

Los amas con toda tu alma pero nunca les has dicho a tus hijos cuánto los quieres.  Si bien es cierto que cada persona es diferente y que existen muchas maneras de demostrar el amor, todos necesitamos de vez en cuando que ese ser que tanto nos ama nos lo haga saber abiertamente, más aún si somos niños o adolescentes.

Hay muchos motivos que hacen que a los padres les cueste comunicar sus sentimientos, aun cuando se trate de esas personitas que tanto amamos como son nuestros propios hijos. Una personalidad introvertida, timidez, un lenguaje emocional distante y hasta la crianza que recibimos en la niñez influye en la manera cómo expresamos nuestros sentimientos.

Más aun influyen las ideas que tenemos sobre la maternidad y la paternidad. Tantas veces hemos escuchado que debemos ser para nuestros hijos una autoridad, una guía y un ejemplo, que terminamos distanciándonos de ellos por el temor de malcriarlos o de mimarlos más de la cuenta.

Sin embargo, es importante que tengamos claro que los niños necesitan crecer en un entorno afectivo que les aporte seguridad. No pienses que es suficiente cumplir con tus deberes: atenderlos, estar ahí cuando se enferman, prepararles la comida, llevarlos al colegio o asearlos. Va mucho más allá de eso.

Es importante comunicarles que los amas

Mostrarle a tus hijos cuánto los amas es imprescindible en esta etapa de sus vidas para que fortalezcan su autoestima. Saber que los amas a pesar de que puedan cometer errores los prepara emocional y psicológicamente para gestionar asertivamente los tropiezos que puedan ir teniendo en el futuro, haciéndolos unas personas más seguras de sí mismas.

Las demostraciones de amor constituyen una ayuda muy importante para que los niños puedan superar los miedos de la infancia. A través de un beso, nuestros hijos se sentirán queridos, a través de un abrazo, se sentirán seguros y a través de una caricia, sentirán que nunca les dejarás solo, que siempre estarás a su lado”, reseña el portal Crecer Feliz.

Cuando un niño recibe amor de sus padres y escucha que se le ama, aprende a dar amor al tiempo que se le educa intrínsecamente en la importancia de demostrar a los demás sus emociones. Se trata de inteligencia emocional.

Imagen por: Xavier Mouton (Unsplash)

Si no estás del todo convencido, haz la prueba. Tan solo repara en sus reacciones. ¿Qué hace un niño cuando le das un beso o un abrazo? ¡Te lo devuelven! El ejemplo que das a tus hijos es lo que guía sus conductas esos primeros años.

No sé cómo demostrarles mi afecto

Empieza desde hoy. Cualquier momento es el indicado: mientras hacen la tarea, mientras juegan, antes de ir a dormir, al despertar, cuando ven la televisión, al dejarlos en el colegio.

Si hasta ahora has sido muy distante, empieza con las caricias, luego avanza con los abrazos y los besos. No te imaginas los efectos devastadores que tiene para una persona carecer de ese contacto físico de los padres.

Crecer en un ambiente desprovisto de afectos, sin cercanía emocional, puede dificultarle socializar con otras personas en otros contextos fuera del hogar.

Un niño que no es abrazado, al que no se le ofrecen refuerzos positivos constantes, desarrolla un sistema inmunológico más débil. Además, sus estructuras cerebrales estarán marcadas por la ansiedad y la desprotección. El contacto físico son estímulos sensoriales que favorecen la conexión neuronal. Cuantas más caricias, más abrazos y más palabras, daremos paso a un mayor tejido neuronal y unas estructuras cerebrales que se desarrollan más rápido”, explica Neurovid.

No excluyas las miradas. Míralos y sonríeles, nada conecta y tranquiliza más que una sonrisa oportuna.

Por último, las palabras. Diles que los amas, confiésales lo mucho que los extrañaste ese fin de semana que estuvieron de visita donde la abuela, cuéntales lo mucho que te impacientas por estar con ellos cuando el trabajo te absorbe. Aunque te desvivas por estar con ellos, si no se los dices, ellos no podrán darlo por sentado. La comunicación verbal es tan importante como el contacto físico.

¿Y qué hago si se han portado mal? También hazles saber que los amas. Con un lenguaje positivo podrás reprenderlos sin poner en juego tu autoridad ni su bienestar. Cuando las personas fallan es cuando más necesitan escuchar que se les ama.

Recuerda que se trata de demostrar tu cariño con hechos, de expresarlo con gestos y con palabras. Debes aprender a familiarizarte con un lenguaje más emocional, ya verás cómo poco a poco te vas desinhibiendo y acostumbrando.

No se trata de que renuncies a tu personalidad ni que te conviertas en alguien que no eres, pero debes saber que ninguna persona es realmente “fría” por naturaleza, somos seres emocionales que necesitamos amar y sentirnos amados.

Fuentes: Crecerfeliz.esNeurovid.com, Primerahora.com

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