Quizá puedes estar cometiendo algunos de estos errores en el cuidado de tu piel

Imagen por: Rawpixel (Unsplash)

Suena duro, pero las personas que tienen afecciones crónicas en lo piel lo saben. También lo saben quienes ya han alcanzado la vejez y no aceptan las marcas propias de la edad. La piel es uno de los órganos de nuestro cuerpo más importantes y cuyo estado repercute más en nuestra autoestima.

Cuidarla es fundamental. Desde el punto de vista de prevención, a veces solo nos preocupamos por el buen funcionamiento de otros órganos de nuestro cuerpo como los riñones, el corazón o la vista.

Muchos dan la piel por sentado, como algo que está ahí y en lo que no se piensa, salvo cuando aparece un granito, el acné, un hongo o un eczema temporal para recordarnos que existe.

Si bien es cierto que al comparar los cuidados que le brindamos hoy con el que le dedicaban nuestros abuelos es notable la diferencia, aún estamos a medio camino.

Por lo pronto, veamos qué tan bien lo estamos haciendo.

Qué debemos saber de la piel

¿Por qué has escuchado tantas veces que la piel es el órgano más grande de tu cuerpo? Aquí el dato: porque su superficie en un adulto promedio, extendida, puede alcanzar los 2 metros cuadrados y pesar 5 kilogramos.

Hay otros datos que tienes que conocer. Como todo órgano, tiene funciones específicas, la principal es protegernos de agentes externos, es decir, la capa ácida que tiene la epidermis cumple una función inmunológica.

La piel también regula la temperatura interna del cuerpo cuando estamos sometidos a condiciones climáticas extremas.

Otra función es que, al estar expuesta al sol, sintetiza vitamina D, que no se obtiene fácilmente de los alimentos y es tan necesaria para los tejidos óseos.

Si cumple todas esas funciones, entonces es vital mantenerla en buen estado.

¿Pero cómo cuidarla?

Para cuidarla con efectividad debes diferenciarla obviamente por su tono (clara o más oscura), por su tipo (seca, mixta o grasa) pero también por la parte del cuerpo que deseas atender.

Aquí solo haremos hincapié en lo que no debes asumir y en otras advertencias:

  • “No uso protector porque es oscura”. En cuanto al tono, se sabe que las pieles oscuras toleran más el sol, pero esto no significa que no deben usar protector solar. Las muy oscuras después de 60 minutos de exposición ya comienzan a sufrir estragos e incluso, con el tiempo, hasta pueden desarrollar cáncer de piel. Así que es mejor usarlo siempre.
Protector solar 
  • “Uso protector en la playa”. No limites el protector solar a la playa, inclúyelo en tu rutina diaria. El sol es el factor que más desgaste genera a la piel durante toda la vida y sus daños son irreversible, porque la piel “tiene memoria”.
  • “Es grasa, no necesita humectarse”. Adecúa los productos que usas a tu tipo de piel. Por ejemplo, que la piel sea grasa no quiere decir que no necesite hidratación y humectación. Trátala con astringentes y apórtale agua.
  • La lavo a cada rato para que no se infecte”. Mantenla limpia, pero no abuses. Las infecciones bacterianas y los hongos crecen si les damos las condiciones, pero eso no significa que permanentemente debes estar lavando la piel, porque además la resecas. Ve a un dermatólogo y pídele ayuda sobre el producto ideal para ti.
  • “La restriego bien cuando la lavo”. La piel tiene distintos grosores. La de los párpados es la más delgada y delicada; la de la planta de los pies es la más gruesa y mide 1,5 mm aproximadamente. Saber esto te dará luces de cómo tratarla. No la fricciones ni rasques. Puedes causarte lesiones innecesarias.

Cuídala, pero hazlo correctamente. Todo está en informarnos bien.

Fuentes: Hospitalaleman.org.ar; Hacerfamilia.com 

 

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